Cerezos
La belleza es siempre
desnuda,
todos los ropajes, estorban.
No recuerdo dónde leía
hace poco
-lo decía algún poeta hablando
sobre la belleza-
que es muy loable ir a ver
a los cerezos en flor
para admirar su hermosura
y deleitarse con la fecundidad,
la frondosidad y el colorido
de sus ramas.
Pero la verdadera demostración de amor
hacia esos cerezos
sería ir a visitarlos
cuando en sus ramas ya no quede
ni una sola de sus flores.
Ahí estaría su belleza más profunda.
A mí esto me recordó
a los ancianos
y al paso del tiempo en la vida.
El otro día en una conferencia,
alguien afirmaba que llevaba mucho tiempo preguntándose
por qué occidente, en este momento de crisis económica y de recesión,
tiene que ocuparse (por la pirámide de edad) de cuidar
a toda una población que envejece.
Decía, ¿cuál será el plan que
mueve Dios
con este acontecimiento?
Dios, el Señor de la
Historia ,
que actúa en la
Historia de la
Salvación ,
-porque la Historia
es eso, Historia de la
Salvación-
¿qué plan tendrá?
Y nosotros, ¿qué tendremos que aprender
con todo esto?
Miro los cerezos.
Por ahora, siguen floridos.

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