Ruido
de sombras
Desde hace algún tiempo,
cada vez que escucho un ruido que me incomoda
pienso en nueces que se parten.
Nogal, nueces, noviembre…
La canción del hombre sin sentido
tiene letra de niño que juega a descubrir la vida:
Nogal, nueces, noviembre…
Todo este ruido que nos rodea,
todas estas palabras vacías,
la continua invitación al miedo que se nos hace
desde los púlpitos y desde los pedestales y los pesebres políticos…
Nogal, nueces, noviembre…
Nueces que se parten.
En medio de la crisis,
debo de tener cara de lástima,
pues mi perro, que me entiende,
a desarrollado conmigo un lenguaje
para darme instrucciones de uso ante una situación de pánico:
Un ladrido: Yo estoy equivocado.
Dos ladridos: Él tiene la razón.
Aquella vez, después del telediario, fueron tres ladridos:
¡Vaya usted a saber lo que quería decirme el perro!
Las nueces se parecen a cerebros despojados de su caja de huesos,
o a serpientes que atraviesan con paso lento un tramo del desierto.
Toda nuez es una promesa de enredo, de laberinto,
que sabe amarga sino se toma con pan y con queso,
un buen queso roncalés.
Verás, tengo un amigo que dice que últimamente por la calle
se le aparecen sombras que no identifica.
Ve las sombras pero no descubre a las personas que las llevan puestas.
Yo le digo que nos lo están robando todo,
hasta la identidad y el ser,
no sólo el dinero, el puesto de trabajo
la lucha obrera, la solidaridad y la dignidad.
El otro día vi a un muchacho en un supermercado,
en la sección de congelados.
No se decidía a tomar ninguno de los productos.
La mano iba como un robot
de las gulas con gambas a las rodajas de calamar
y de estas a los trocitos de merluza.
La indecisión nos está matando.
Ellos, los poderosos, en cambio, lo tienen claro
y la mano no les tiembla, porque tienen bien sujeta el alma a la
cartera.
Al final tomó un paquete de menestra preparada,
para calentar y servir.
Nos han robado hasta el placer de cortar, pelar y hervir a fuego lento
las verduras de la vida.
Lo decía Domitila Barrios, una indígena boliviana,
-se lo he escuchado a Galeano, que sí sabe cocinar-:
Nuestro enemigo principal
no es el imperialismo, ni la
burguesía, ni la burocracia.
Nuestro enemigo principal es
el miedo y lo llevamos adentro.
Y lo llevamos adentro,
y nos va pudriendo el interior.
Nogal, nueces, noviembre.
El niño que llevamos dentro canta cuando viene el miedo.
¿En qué momento de nuestra vida
nos enseñaron a callar?
Iosu Moracho
31 de mayo de
2012


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