Ciudad de Logroño, Bar Candelas.
A la vuelta de un encuentro mestizo entre poesía y dignidad,
-ambas perdidas y encontradas la misma noche-
Arrabales del sueño: tres de la mañana. Y una gota de rocío
entre un beso de luna…
La soledad no existe después de unas copas
de Marqués de Cáceres.
El diablo es risueño.
Hay un alto porcentaje de muchachas góticas,
el resto es niebla.
Se me multiplican las sensaciones
sin que yo pueda controlar la aritmética de los encuentros,
tanta desnudez
y tanta borrachera de los sentidos…
Hay algo vivo y común que me une con esos cuantos locos y locas,
como a Alicia en la otra parte del espejo.
Un folio en blanco nos mira el alma a cada rato
y nos conoce mejor que nuestra propia madre.
Hay también una canción de palabras y silencios
que se hace almizcle con esa sustancia indeterminada
que llamamos alma.
Nunca tantos fueron tan dignos
como para tejer juntos un sueño.
Esta red de redes hecha de palabras y de versos
que se extiende y se combina
hasta las terminales de la experiencia individual,
este mar sin orilla,
esta tierra sin fronteras,
este espacio sideral cosmológicamente en expansión,
este cuerpo en fin, de artistas, poetas, naúfragos,
bebedores del verso,
maullando juntos,
arañando las luces de la noche y las del alba…
Que no nos falte nunca la poesía, digo,
que no se pierda el vértigo y la memoria,
la mirada transformadora y creativa,
el ritmo sincopado y solidario con todas las causas pendientes.
Recibid un abrazo de este navarro
que durante tres días se ha sentido como en casa…


Qué recuerdos me traen esas calles!!!
ResponderEliminar¿Juventud o pasado? ;)
Qué bien escribes "puñetero"...
Tamañán