Excursión
Es domingo, de madrugada.
Después de hacer los oficios religiosos
con solemnidad y recogimiento,
una fila de monjes abandona el convento
y se pierde por las laderas nevadas de la montaña.
Al cabo de un rato de ascensión,
-las chimeneas humeantes del monasterio
serpentean al fondo del valle-
los monjes se detienen en lo alto de una colina.
Entonces, sentados sobre sus propios hábitos
se lanzan ladera abajo haciendo trompos.
El hermano portero hunde su coronilla en un montículo
y ríe como reiría un niño de la escuela primaria.
El hermano lego cocinero con su estatura descomunal
dibuja un arcángel en el lecho helado del río.
El silencio, dice el padre prior,
convierte a los frailes en niños
y tumbándose en la nieve
encoge sus piernas como un feto
y se arroja a los brazos profundos y amorosos
de la nevada madre tierra…

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