Dos
Son dos mirando el horizonte.
El uno viejo, el otro niño.
Y el horizonte les mira sin mirarlos.
Esa tarde es un regalo. La promesa
de un rato juntos.
El joven sueña. La mirada perdida,
sus ojos sosteniendo el cielo.
El viejo recuerda. La mirada en un punto,
los ojos sembrando sus sueños.
Nunca llegaré…-dice el niño-.
Siempre estamos volviendo… -llora el viejo-.
El horizonte les alarga la mirada,
les hace la vista infinita.
Los dos son uno mismo.
Los dos han hecho el camino.
Y los dos acaban de comenzarlo.

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